Cambios de conducta en personas con demencia: ¿puede ser una infección urinaria?
Cuando una persona con demencia amanece diferente, está más confundida, se muestra más inquieta o presenta un cambio repentino en su conducta, es habitual que la familia piense que se trata de una evolución de la propia enfermedad.
Sin embargo, un cambio brusco de conducta en una persona con demencia puede tener otras causas y merece atención. Una de ellas puede ser una infección urinaria.
Las infecciones urinarias son frecuentes en las personas mayores y, en quienes tienen demencia, pueden manifestarse de una manera diferente a la esperada. En lugar de presentar los síntomas urinarios habituales, el primer signo puede ser un cambio repentino en el estado mental o en el comportamiento.
En este artículo, la Dra. Romina Rubin, médica gerontóloga de EnCasa, explica por qué es importante prestar atención a estos cambios y consultar tempranamente ante cualquier modificación repentina en el comportamiento de una persona con demencia.
¿Por qué una infección urinaria puede provocar cambios de conducta?
Las personas con demencia pueden tener dificultades para reconocer, interpretar o comunicar que sienten dolor, molestias o que algo no está bien.
Por eso, una infección urinaria puede pasar inadvertida si la familia espera encontrar únicamente síntomas como ardor al orinar, dolor en la parte baja del abdomen o fiebre.
En algunos adultos mayores con demencia, una infección puede desencadenar delirium, un estado de confusión aguda que aparece de manera repentina y puede producir cambios importantes en la conducta.
El delirium no es lo mismo que la demencia. Se caracteriza por un cambio rápido en el estado mental y puede incluir confusión, desorientación, dificultad para prestar atención, somnolencia, agitación o modificaciones repentinas del comportamiento.
¿Cómo puede manifestarse una infección urinaria en una persona con demencia?
No todas las personas presentan los mismos síntomas. Por eso, además de prestar atención a las molestias urinarias, es importante observar cualquier cambio que aparezca de forma repentina.
Algunas señales pueden ser:
- Mayor confusión o desorientación.
- Agitación o inquietud que no son habituales.
- Cambios repentinos en el comportamiento.
- Mayor somnolencia o retraimiento.
- Dificultades nuevas para realizar actividades habituales.
- Aumento de la incontinencia o pérdidas de orina.
- Necesidad de orinar con mayor frecuencia o urgencia.
- Dolor o ardor al orinar.
- Dolor en la parte baja del abdomen o espalda.
- Fiebre, escalofríos o temblores.
Es importante tener en cuenta que un cambio de conducta no significa necesariamente que exista una infección urinaria. También puede estar relacionado con otras situaciones de salud, por lo que es fundamental realizar una evaluación profesional.
“Está más confundido de lo habitual”: una señal para prestar atención
Uno de los aspectos más importantes para familiares y cuidadores es conocer cómo se comporta habitualmente la persona.
Si alguien que suele estar tranquilo comienza repentinamente a mostrarse inquieto, confundido, somnoliento o retraído, ese cambio puede ser una señal de que algo está ocurriendo.
En las personas con demencia, quienes las acompañan diariamente suelen ser los primeros en notar que “algo no está bien”.
Por eso, si una persona con demencia amanece diferente o presenta un cambio repentino en su comportamiento, no conviene asumir automáticamente que la enfermedad avanzó.
Puede haber un problema de salud que necesite ser evaluado.
¿Qué hacer ante un cambio brusco de conducta?
Lo más importante es actuar con tranquilidad, pero sin minimizar el cambio.
1. Observar qué cambió
Intentá identificar cuándo comenzó el cambio y qué características tiene.
Por ejemplo:
- ¿Está más confundida que de costumbre?
- ¿Está más somnolienta?
- ¿Está más irritable o inquieta?
- ¿Come o toma menos líquidos?
- ¿Tiene cambios en la frecuencia con la que va al baño?
- ¿Aumentaron las pérdidas de orina?
- ¿Presenta fiebre, escalofríos o algún signo de dolor?
Esta información puede ser muy útil durante la consulta médica.
2. Consultar tempranamente
Ante un cambio repentino en una persona con demencia, es recomendable realizar una consulta médica para determinar qué está ocurriendo.
Una infección urinaria puede ser una de las causas, pero no es la única. El dolor, la deshidratación, el estreñimiento, algunos medicamentos, otras infecciones y diferentes problemas de salud también pueden provocar cambios repentinos en el comportamiento.
Por eso, no es recomendable intentar determinar la causa únicamente a partir de los síntomas.
3. No administrar medicamentos por cuenta propia
Ante la sospecha de una infección urinaria, es importante evitar la automedicación.
Los antibióticos, por ejemplo, deben ser indicados por un profesional de acuerdo con la evaluación clínica y, cuando corresponda, los estudios necesarios.
Además, no todo cambio de conducta significa que exista una infección urinaria. Una evaluación adecuada permite buscar la causa correcta y evitar tratamientos innecesarios.
4. Mantener una buena hidratación
La hidratación adecuada es una parte importante del cuidado cotidiano de las personas mayores.
Las personas con demencia pueden olvidarse de beber, no reconocer que tienen sed o necesitar ayuda para acceder a líquidos. Por eso, los cuidadores pueden colaborar ofreciendo líquidos regularmente y observando cuánto consume la persona.
¿Cuándo un cambio de conducta requiere atención urgente?
Un cambio repentino y marcado del estado mental no debería ignorarse.
Si la persona presenta confusión súbita, dificultad importante para mantenerse despierta, alteraciones importantes de la conciencia, debilidad repentina, dificultad para hablar, problemas respiratorios, convulsiones u otros síntomas graves, es necesario buscar atención médica urgente.
La confusión aguda puede tener diferentes causas y algunas requieren atención inmediata.
Cambios de conducta en personas con demencia
En este video, la Dra. Romina Rubin, médica gerontóloga de EnCasa, explica por qué un cambio repentino en la conducta de una persona con demencia puede ser una señal que los familiares y cuidadores deberían tener en cuenta.
La profesional destaca especialmente la posibilidad de que exista una infección urinaria, incluso cuando no aparecen los síntomas típicos que solemos asociar con este tipo de infección.
Además, brinda algunas recomendaciones importantes para quienes acompañan a personas con demencia: consultar tempranamente, evitar administrar medicación por cuenta propia y mantener una buena hidratación.
Escuchar los cambios también es cuidar
Cuidar a una persona con demencia implica mucho más que acompañarla en sus actividades cotidianas. También significa conocerla, observar sus cambios y prestar atención a aquello que quizás ya no puede expresar con claridad.
Un cambio repentino en la conducta puede ser una forma de comunicar que algo está pasando.
Una infección urinaria puede ser una de las causas, pero también existen otras posibilidades. Por eso, consultar tempranamente, evitar la automedicación y mantener una adecuada hidratación son aspectos importantes del cuidado.
Como plantea la Dra. Romina Rubin, escuchar los cambios también es una forma de cuidar.
Notas relacionadas