¿Hay que contradecir a una persona con demencia? Cómo actuar ante situaciones de desorientación

Cuando una persona con demencia expresa algo que no coincide con la realidad, la reacción más habitual de familiares y cuidadores puede ser intentar corregirla inmediatamente. Sin embargo, insistir en demostrarle que está equivocada no siempre ayuda y, en determinadas situaciones, puede aumentar su ansiedad, frustración o enojo.

Por ejemplo, una persona puede levantarse, vestirse y prepararse para ir a trabajar aunque ya no trabaje. Frente a esta situación, decirle simplemente “no trabajás más” puede generar una discusión o aumentar su malestar.

Entonces, ¿cómo conviene actuar? La respuesta depende de la situación, del estado de la persona y, especialmente, de si existe algún riesgo para su seguridad.

En el siguiente video, la Dra. Romina Rubin, médica gerontóloga de En Casa, explica cómo abordar estas situaciones y cuándo puede ser conveniente utilizar estrategias como la distracción o la orientación a la realidad.

¿Qué hacer cuando una persona con demencia dice algo que no es real?

Las personas con demencia pueden presentar dificultades para interpretar correctamente lo que ocurre a su alrededor. Esto puede hacer que determinadas situaciones, recuerdos o percepciones tengan para ellas un significado diferente al que tienen para quienes las acompañan.

Por eso, ante una afirmación que no coincide con la realidad, entrar inmediatamente en una discusión para demostrar que la persona está equivocada puede no ser la mejor estrategia.

En lugar de centrarse exclusivamente en corregirla, puede ser más útil escuchar qué está expresando, reconocer su preocupación y buscar una manera de redirigir la situación.

Por ejemplo, si una persona se prepara para salir porque cree que tiene que ir a trabajar, en lugar de responder:

“No trabajás más.”

se puede intentar una respuesta como:

“Contame de tu trabajo. Después vamos y te acompaño.”

De esta manera, se evita una confrontación directa y se puede ganar tiempo para comprender qué necesita la persona en ese momento.

¿Hay que seguirle la corriente a una persona con demencia?

No existe una única respuesta para todas las situaciones.

El objetivo no debería ser simplemente “seguirle la corriente” ni tampoco corregir permanentemente cada afirmación incorrecta. Lo importante es evaluar qué está ocurriendo, cuánto malestar genera la situación y si existe algún riesgo para la persona o para quienes la rodean.

Cuando no existe un peligro inmediato, puede ser conveniente evitar una discusión innecesaria y utilizar recursos que permitan disminuir la ansiedad o cambiar el foco de atención.

En cambio, cuando la conducta puede poner a la persona en peligro, es necesario intervenir de manera más directa y ayudarla a orientarse.

Cuando no existe un riesgo inmediato

Imaginemos que una persona con demencia dice que tiene que ir a trabajar durante el día.

En ese caso, discutir acerca de su situación laboral puede aumentar la frustración sin resolver la necesidad que está expresando.

Una alternativa es conversar sobre el trabajo, preguntarle qué hacía o qué necesita preparar y, posteriormente, proponer otra actividad.

Esta estrategia permite desviar progresivamente la atención sin transformar la situación en una confrontación.

Cuando existe un riesgo para la persona

La situación cambia si la persona se encuentra desorientada y quiere salir de la vivienda en un momento en el que hacerlo podría resultar peligroso.

Por ejemplo, si son las 3 de la mañana y una persona con demencia se viste para salir porque cree que debe ir a trabajar, dejar que salga sola puede representar un riesgo.

En estas circunstancias puede ser necesario ayudarla a orientarse temporalmente mediante elementos concretos del entorno.

Tal como explica la Dra. Romina Rubin en el video, se pueden utilizar uno o dos relojes, señalar que es de noche, mostrarle el exterior a través de una ventana y explicarle que, cuando sea de día, probablemente sea el momento de apertura de la oficina.

El objetivo es ofrecer referencias concretas que ayuden a recuperar la orientación temporal.

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La orientación a la realidad en personas con demencia

La orientación a la realidad consiste en proporcionar referencias que permitan a la persona ubicarse en relación con el tiempo, el lugar y la situación en la que se encuentra.

En determinadas circunstancias, elementos sencillos del entorno pueden servir como apoyo:

  • Un reloj que permita observar la hora.
  • Una ventana que muestre si es de día o de noche.
  • Una explicación breve sobre lo que está ocurriendo.
  • Referencias sobre las actividades que se realizarán posteriormente.
  • Un entorno tranquilo y familiar.

Sin embargo, la manera de utilizar estos recursos debe adaptarse a cada persona. Si la explicación genera mayor angustia o resistencia, insistir repetidamente puede tener el efecto contrario al buscado.

La distracción como estrategia ante la desorientación

Otra herramienta que puede resultar útil es la distracción o redirección de la atención.

En lugar de permanecer concentrados en la afirmación que genera conflicto, el familiar o cuidador puede intentar llevar la conversación hacia otro tema o proponer una actividad diferente.

Por ejemplo, si la persona insiste en que necesita salir para ir a trabajar, se puede conversar sobre su antiguo trabajo, preguntarle por alguna tarea que realizaba o proponerle tomar algo antes de continuar con lo que necesita hacer.

La intención no es engañar a la persona, sino disminuir la tensión y encontrar una alternativa que permita atravesar el momento de una manera más tranquila y segura.

¿Por qué puede ser contraproducente discutir con una persona con demencia?

Cuando una persona está desorientada, una explicación lógica no necesariamente consigue modificar lo que está percibiendo o creyendo en ese momento.

Repetir frases como “eso no es verdad”, “ya te lo expliqué” o “estás confundido” puede aumentar la frustración y convertir una situación cotidiana en una discusión.

Además, el objetivo del acompañamiento no es demostrar quién tiene razón, sino comprender qué necesita la persona y mantenerla segura.

Por eso, antes de corregir una afirmación, puede ser útil preguntarse:

¿Es necesario corregirla en este momento?

Si la respuesta es no y la situación no implica ningún peligro, quizás sea posible acompañar la conversación y redirigir la atención.

Si existe un riesgo, en cambio, será necesario intervenir y buscar estrategias para ayudar a la persona a orientarse y mantenerse segura.

¿Qué puede hacer un cuidador ante estos episodios?

El acompañamiento cotidiano de una persona con demencia puede requerir paciencia y capacidad para adaptarse a situaciones que cambian constantemente.

Algunas recomendaciones generales pueden ser:

  • Mantener un tono de voz tranquilo.
  • Evitar discutir o intentar imponer una explicación constantemente.
  • Escuchar qué está intentando expresar la persona.
  • Observar si existe una necesidad concreta detrás de su conducta.
  • Utilizar referencias del entorno para ayudar con la orientación temporal y espacial.
  • Redirigir la atención hacia una actividad diferente cuando sea posible.
  • Priorizar siempre la seguridad cuando existe riesgo.
  • Consultar con profesionales de salud ante cambios importantes o situaciones difíciles de manejar.

Cada persona y cada cuadro de demencia son diferentes. Por eso, las estrategias que funcionan en una situación pueden no funcionar de la misma manera en otra.

¿Cuándo es conveniente consultar con un profesional?

Si los episodios de desorientación son frecuentes, generan angustia significativa o implican conductas que pueden poner en peligro a la persona, es recomendable comentarlos con el equipo de salud que realiza su seguimiento.

También es importante solicitar orientación profesional cuando familiares o cuidadores sienten que no cuentan con herramientas suficientes para manejar determinadas situaciones.

Un abordaje adecuado permite conocer mejor las necesidades de la persona y establecer estrategias de cuidado que contemplen tanto su bienestar como la seguridad del entorno.

El acompañamiento profesional en el cuidado de personas con demencia

Acompañar a una persona con demencia puede implicar situaciones complejas para toda la familia. Contar con profesionales capacitados permite brindar un cuidado adaptado a las necesidades de cada persona y ofrecer mayor tranquilidad a quienes participan de su cuidado cotidiano.

En En Casa, el equipo de profesionales trabaja para acompañar a las personas y sus familias mediante servicios de atención y cuidado domiciliario, adaptados a cada situación particular.

Si necesitás orientación sobre el cuidado de una persona mayor con demencia o sobre las alternativas de atención domiciliaria disponibles, podés consultar con nuestro equipo profesional.

Preguntas frecuentes sobre demencia y desorientación

La forma de abordar una situación depende de las circunstancias. Cuando corregir a la persona no aporta ningún beneficio y puede aumentar su ansiedad, puede ser preferible escucharla y redirigir la conversación. Si existe un riesgo para su seguridad, puede ser necesario ayudarla a orientarse mediante referencias concretas del entorno.

No siempre es necesario. Si la afirmación no genera un riesgo inmediato, entrar en una discusión puede aumentar la ansiedad o el enojo. En muchas situaciones puede resultar más útil escuchar, validar la preocupación y redirigir la atención.

Primero hay que priorizar su seguridad. Se puede intentar ayudarla a comprender que es de noche utilizando elementos concretos, como un reloj o una ventana, y explicarle que la actividad que quiere realizar podrá hacerse cuando sea de día. Si estos episodios son frecuentes, conviene consultar con un profesional.

Es una estrategia que utiliza referencias concretas del entorno para ayudar a una persona a ubicarse en el tiempo, el espacio y la situación en la que se encuentra. En determinados casos puede incluir referencias como la hora, el momento del día o el lugar donde se encuentra.

La distracción o redirección puede ser útil en determinadas situaciones para disminuir la tensión y cambiar el foco de atención. Puede consistir en iniciar otra conversación o proponer una actividad diferente, siempre adaptándose a las necesidades y características de la persona.

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