Úlceras varicosas: qué son, cómo se tratan y por qué el cuidado domiciliario es clave

Las úlceras varicosas son una de las heridas crónicas más frecuentes en adultos mayores y en personas con problemas circulatorios, y también una de las más subestimadas. A diferencia de una herida aguda que cicatriza en días, una úlcera varicosa puede mantenerse abierta durante meses o incluso años si no recibe el tratamiento correcto.

Para el cuidador que se enfrenta a esta situación en casa, la experiencia puede ser desconcertante: la herida no cierra, a veces empeora a pesar de los cuidados, y no siempre hay información clara sobre qué hacer y cuándo pedir ayuda profesional.

Esta guía explica qué son las úlceras varicosas, por qué ocurren, cómo se diferencian de otros tipos de heridas — especialmente de las escaras — y cuál es el tratamiento correcto para manejarlas en el domicilio con el apoyo de un equipo de salud.

Úlceras varicosas qué son, cómo se tratan y por qué el cuidado domiciliario es clave | en casa

Qué son las úlceras varicosas y por qué se producen

Las úlceras varicosas — también llamadas úlceras venosas o úlceras por insuficiencia venosa — son heridas crónicas que se desarrollan en las piernas como consecuencia de una circulación venosa deficiente. Representan entre el 60 y el 80% de todas las úlceras crónicas de miembros inferiores, lo que las convierte en la causa más frecuente de este tipo de lesiones.

Para entender por qué ocurren, hay que entender primero cómo funciona el retorno venoso. Las venas de las piernas tienen que llevar la sangre «hacia arriba», en contra de la gravedad, hasta el corazón. Para lograrlo, cuentan con válvulas unidireccionales que evitan que la sangre retroceda. Cuando esas válvulas se dañan o se vuelven insuficientes — como ocurre en la insuficiencia venosa crónica y en las várices — la sangre se acumula en las venas de las piernas, generando una presión elevada de forma sostenida: lo que se llama hipertensión venosa crónica.

Esa presión elevada se transmite a los capilares y tejidos circundantes. Con el tiempo, los tejidos se vuelven frágiles, la piel se deteriora y cualquier traumatismo menor — un golpe pequeño, un roce, un rascado — puede generar una herida que, dada la pobre circulación local, no cicatriza y se convierte en úlcera.

¿Quiénes tienen mayor riesgo?

Los factores de riesgo para desarrollar úlceras varicosas incluyen:

  • Insuficiencia venosa crónica y várices previas no tratadas
  • Trombosis venosa profunda (TVP) en antecedentes — es uno de los factores de riesgo más importantes
  • Edad avanzada: la prevalencia aumenta significativamente en mayores de 65 años
  • Obesidad: el exceso de peso aumenta la presión sobre el sistema venoso
  • Sedentarismo e inmovilidad: la musculatura de la pantorrilla actúa como bomba que impulsa la sangre hacia arriba; cuando está inactiva, el retorno venoso se enlentece
  • Trabajos que requieren estar mucho tiempo de pie o sentado
  • Antecedentes familiares de insuficiencia venosa
  • Sexo femenino: las úlceras varicosas son más frecuentes en mujeres, especialmente a partir de los 40 años

Cómo reconocer una úlcera varicosa: características clínicas

Reconocer una úlcera varicosa es importante porque su tratamiento es muy diferente al de otros tipos de heridas crónicas como las escaras o las úlceras arteriales. Estas son sus características típicas:

  • Localización: casi siempre en el tercio inferior de la pierna, especialmente en la zona supramaleolar interna (por encima del maléolo interno, el hueso que sobresale en la parte interna del tobillo). Es raro que aparezcan en el pie o en el muslo.
  • Aspecto de la herida: bordes irregulares, lecho generalmente húmedo con tejido de granulación rojizo o con esfacelo (tejido amarillento). El exudado suele ser abundante.
  • Piel circundante: es uno de los datos más característicos. La piel alrededor de la úlcera suele mostrar hiperpigmentación (coloración marrón oscura por depósito de hemosiderina), induración (endurecimiento), lipodermatosclerosis (engrosamiento y fibrosis de la grasa subcutánea) y a veces eccema varicoso (piel enrojecida, descamada y con picazón).
  • Edema: la pierna afectada suele estar hinchada, especialmente al final del día o después de períodos prolongados de pie o sentado.
  • Dolor: variable. Algunas úlceras varicosas son poco dolorosas; otras generan un dolor importante que empeora al estar de pie y mejora al elevar la pierna.
  • Evolución: crónica, con tendencia a persistir meses o años sin el tratamiento adecuado.

Úlceras varicosas vs. escaras: diferencias clave

Una pregunta frecuente de los cuidadores es si la herida que ven en la pierna es una escara o una úlcera varicosa. La diferencia importa porque el tratamiento es distinto.


Úlcera varicosaEscara (úlcera por presión)
CausaInsuficiencia venosa / hipertensión venosaPresión prolongada sobre un punto óseo
Localización típicaTercio inferior de la pierna, zona supramaleolarCoxis, sacro, talones, trocánter
Piel circundanteHiperpigmentada, indurada, eccematosaNormal o enrojecida (eritema)
FormaIrregular, bordes difusosVariable, puede ser redondeada
Tratamiento claveTerapia compresiva + cuidado localAlivio de la presión + cuidado local
Paciente típicoAdulto con insuficiencia venosa, obeso, sedentarioPaciente postrado o con movilidad muy reducida

La distinción más importante desde el punto de vista práctico es que en las úlceras varicosas la terapia compresiva es fundamental, mientras que en las escaras está contraindicada. Aplicar vendas compresivas en una escara no solo no ayuda sino que puede empeorar la situación. Si tenés dudas sobre el tipo de herida, la evaluación de un profesional de salud es imprescindible antes de iniciar cualquier tratamiento.

Tratamiento de las úlceras varicosas: los tres pilares

El tratamiento de las úlceras varicosas se basa en tres pilares que deben aplicarse simultáneamente. Ninguno funciona bien sin los otros dos.

Pilar 1: terapia compresiva

Es el tratamiento más importante y el que más impacto tiene en la cicatrización. La terapia compresiva genera una presión externa sobre la pierna que contrarresta la hipertensión venosa, mejora el retorno venoso y reduce el edema.

Tipos de terapia compresiva:

  • Vendas de compresión multicapa: el sistema de varias capas superpuestas es el estándar de tratamiento en úlceras varicosas activas. Las capas combinan absorción del exudado, relleno y compresión sostenida. La aplicación correcta de una venda compresiva requiere entrenamiento profesional: una venda mal aplicada puede causar daño isquémico.
  • Medias de compresión: una vez que la úlcera cicatriza, las medias de compresión (generalmente de clase II o III, con presión de 20-40 mmHg) son la principal herramienta de prevención de recidivas. Deben usarse de por vida en la mayoría de los casos.
  • Bota de Unna: vendaje rígido con pasta de zinc, utilizado en algunos casos de úlceras con exudado moderado.

Contraindicaciones de la terapia compresiva: es fundamental descartar una enfermedad arterial periférica asociada antes de aplicar compresión. Si hay compromiso arterial (lo que puede ocurrir en diabéticos y pacientes con arteriosclerosis), la compresión puede generar isquemia y agravar la situación. El eco-Doppler vascular permite descartar este componente arterial.

Pilar 2: cuidado local de la herida

El objetivo del cuidado local es mantener la herida en condiciones óptimas para la cicatrización: lecho húmedo, sin infección, sin tejido necrótico y con la piel perilesional protegida.

Limpieza de la herida: Usar solución salina fisiológica al 0,9% aplicada con suavidad o mediante irrigación. Evitar agua oxigenada, alcohol y povidona yodada concentrada, que dañan el tejido de granulación.

Desbridamiento: Si hay esfacelo o tejido necrótico en el lecho, debe retirarse para permitir la cicatrización. El tipo de desbridamiento (autolítico, enzimático o quirúrgico) lo indica el profesional según las características de la herida.

Apósitos: La elección del apósito depende del nivel de exudado, la presencia de infección y el estadio de la herida:

  • Alginatos de calcio: para úlceras con alto exudado. Forman un gel al contacto con la secreción y tienen alta capacidad de absorción.
  • Espumas (foam): buena absorción y protección mecánica. Muy usadas en úlceras con exudado moderado a alto.
  • Hidrocoloides: para úlceras con exudado leve o en fase de epitelización. Mantienen el ambiente húmedo y favorecen el desbridamiento autolítico.
  • Apósitos con plata o iodo cadexómero: cuando hay signos de infección local. Tienen efecto antimicrobiano y deben usarse por períodos limitados bajo indicación profesional.

Cuidado de la piel perilesional: La piel alrededor de la úlcera varicosa es frágil y propensa a la maceración por el exudado. Aplicar crema barrera (con óxido de zinc o dimeticona) en la piel circundante en cada curación protege la piel sana y previene que la úlcera se expanda.

Frecuencia de curación: En úlceras varicosas con alto exudado, puede ser necesario cambiar el apósito a diario o cada dos días. A medida que el exudado disminuye y la herida evoluciona favorablemente, la frecuencia puede reducirse. El enfermero define la frecuencia según la evolución de cada caso.

Pilar 3: medidas generales y cambios de hábito

Sin cambios en los factores que generaron la úlcera, la cicatrización es mucho más lenta y la recidiva es casi inevitable.

Elevación de la pierna: elevar la pierna afectada por encima del nivel del corazón durante períodos prolongados del día reduce la hipertensión venosa y favorece la reducción del edema. Lo ideal es elevar la pierna unos 15-20 cm cuando el paciente está acostado o sentado.

Ejercicio físico: la musculatura de la pantorrilla actúa como bomba venosa. Caminar, hacer flexoextensiones de tobillo y activar esa musculatura de forma regular mejora significativamente el retorno venoso. Incluso en pacientes con movilidad reducida, los ejercicios de tobillo sentado tienen un efecto positivo.

Control del peso: la obesidad es un factor que perpetúa la hipertensión venosa. El descenso de peso, aunque sea moderado, mejora el pronóstico.

Evitar períodos prolongados de pie o sentado sin activar la musculatura: cuando el paciente deba estar sentado por tiempo prolongado, indicar que realice flexoextensiones de tobillo frecuentes.

Control de patologías asociadas: la diabetes, la insuficiencia cardíaca y la insuficiencia renal crónica pueden dificultar la cicatrización de las úlceras varicosas. Su manejo adecuado es parte del tratamiento.

Señales de alarma: cuándo la úlcera varicosa es una urgencia

La mayoría de las úlceras varicosas tienen un curso crónico que se maneja ambulatoriamente, pero hay situaciones que requieren atención médica urgente:

  • Signos de infección sistémica: fiebre, escalofríos, deterioro del estado general — pueden indicar celulitis extensa o sepsis de origen en la úlcera
  • Celulitis perilesional rápidamente progresiva: enrojecimiento que se extiende rápido más allá del borde de la herida, con calor y edema
  • Sangrado abundante: las úlceras varicosas pueden sangrar de forma significativa, especialmente si se golpean. Si el sangrado no cede con compresión directa en 10-15 minutos, es una urgencia
  • Cambio súbito en el aspecto de la herida: necrosis extensa, olor muy intenso o cambio en la coloración del lecho que sugieran compromiso vascular o infección grave
  • Dolor muy intenso de inicio súbito: puede indicar trombosis venosa profunda asociada

Por qué el enfermero domiciliario hace la diferencia en las úlceras varicosas

Las úlceras varicosas son heridas que requieren curaciones frecuentes, técnica precisa y una evaluación continua que permita ajustar el tratamiento según la evolución. Para una familia sin formación en enfermería, esto representa una carga enorme — y un riesgo real si la técnica no es la correcta.

Lo que no puede hacer un cuidador familiar sin formación:

  • Aplicar una venda compresiva multicapa con la presión y técnica correctas — una venda mal aplicada puede generar isquemia y agravar la úlcera
  • Distinguir entre esfacelo normal y signos de infección que requieren cambio de tratamiento
  • Elegir el apósito adecuado para cada fase de la herida — un apósito incorrecto puede macerar la piel sana o secar el lecho cuando debería estar húmedo
  • Detectar a tiempo si la úlcera no está progresando y cuándo es necesario escalar el tratamiento
  • Descartar un componente arterial antes de aplicar compresión — un error que puede tener consecuencias graves

Lo que aporta el equipo de enfermería de En Casa:

El enfermero domiciliario de En Casa que atiende a un paciente con úlcera varicosa no solo realiza la curación — evalúa la herida en cada visita, documenta la evolución con fotografías, ajusta el tipo de apósito y la frecuencia según la respuesta, aplica la terapia compresiva con técnica correcta y coordina con el médico cuando la situación lo requiere.

Para el paciente, esto significa curaciones profesionales en la comodidad de su hogar, sin traslados dolorosos a un centro de salud. Para la familia, significa dejar de cargar con una tarea técnica y compleja que puede generar mucha angustia cuando no se tiene la formación adecuada.

En muchos casos, el seguimiento cercano del enfermero domiciliario permite detectar a tiempo cuando la úlcera no responde al tratamiento y gestionar con el médico un cambio de estrategia — evitando así que una úlcera manejable se convierta en una complicación grave.

Prevención de recidivas: la etapa más importante

Uno de los datos más desalentadores sobre las úlceras varicosas es su alta tasa de recurrencia: entre el 25 y el 70% de los pacientes sufren una recidiva dentro de los dos años siguientes a la cicatrización, si no se toman las medidas preventivas adecuadas.

La buena noticia es que esa recidiva se puede prevenir en gran parte con medidas relativamente simples:

  • Uso permanente de medias de compresión: es la medida más efectiva. El paciente debe ponerse las medias a la mañana, antes de levantarse, y quitárselas al acostarse. Su uso debe ser de por vida.
  • Ejercicio regular: mantener activa la bomba muscular de la pantorrilla es fundamental para el retorno venoso.
  • Control del peso: el sobrepeso perpetúa la hipertensión venosa.
  • Cuidado de la piel: una vez cicatrizada la úlcera, hidratar la piel de las piernas diariamente para mantenerla íntegra y prevenir nuevas lesiones.
  • Seguimiento médico: revisiones periódicas con el médico o el enfermero para detectar precozmente cualquier signo de recidiva.

Preguntas frecuentes sobre úlceras varicosas

Depende del tamaño, la profundidad, el estado general del paciente y la adherencia al tratamiento compresivo. Úlceras pequeñas con tratamiento correcto pueden cicatrizar en 4 a 12 semanas. Las úlceras grandes, de larga data o en pacientes con múltiples factores de riesgo pueden tardar meses. Sin terapia compresiva, la mayoría no cicatriza independientemente del apósito que se use.

En la práctica, no. La terapia compresiva es el tratamiento que actúa sobre la causa de la úlcera — la hipertensión venosa. Sin ella, el cuidado local de la herida puede mantenerla limpia pero difícilmente logra la cicatrización. Los estudios clínicos muestran que las úlceras varicosas tratadas con compresión cicatrizan hasta tres veces más rápido que las tratadas solo con apósitos.

Aplicadas correctamente y con la graduación adecuada, las medias de compresión no deben doler. Si generan dolor o sensación de constricción muy intensa, puede ser que la graduación sea demasiado alta o que haya un componente arterial que contraindique su uso. Consultá al profesional antes de continuar usándolas.

Sí, y es una de las complicaciones más frecuentes y serias. Las señales de infección incluyen exudado purulento, mal olor intenso, enrojecimiento y calor perilesional, aumento del dolor y fiebre. Ante cualquiera de estas señales, consultá al médico o enfermero de inmediato.

En general sí, con la prescripción médica correspondiente. La cobertura varía según el financiador. Te recomendamos verificar con tu obra social o prepaga y consultarnos — en En Casa podemos orientarte sobre las opciones disponibles.

Las úlceras arteriales se producen por falta de irrigación sanguínea (isquemia) a la extremidad, no por hipertensión venosa. Tienen características distintas: bordes bien definidos, lecho pálido o necrótico, localización más frecuente en el pie o los dedos, y dolor intenso que empeora al elevar la pierna. El tratamiento es completamente diferente — la compresión está contraindicada en úlceras arteriales. La evaluación profesional es imprescindible para distinguirlas.

¿Tu familiar tiene una úlcera varicosa que no cicatriza o necesitás apoyo profesional para las curaciones en el hogar? En En Casa contamos con enfermeros especializados en heridas crónicas que pueden acompañar el proceso de curación en el domicilio. Contactanos en encasa.com.ar.

Si también querés entender mejor la diferencia entre úlceras varicosas y escaras, te recomendamos leer nuestro artículo Escaras: qué son y cómo tratarlas eficazmente.

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