“Es común que al regresar a su casa luego de haber estado internada por un determinado tiempo, según la complejidad del ACV, la persona llegue y sé de cuenta de que nada volverá a ser como antes. Necesitará de diferentes soportes para retomar su vida cotidiana y es en ese momento cuando comienza el cuidado paliativo en domicilio. A partir de ese entonces, un equipo de profesionales – entre ellos médicos, enfermeros, terapistas, kinesiólogos y/o fonoaudiólogos, según las necesidades – trabajan juntos para darle a la persona y a su familia el apoyo y la contención que necesitan, en el camino de rehabilitación, que muchas veces es largo”, explica el Dr. Alejandro Nespral, (M.N. 114.305), médico especializado en Cuidados Paliativos y Coordinador del Programa Nacional de Cuidados Paliativos de En Casa, organización con más de 30 años de experiencia en el diseño de soluciones de internación domiciliaria y cuidados de salud en el hogar.
En lo que respecta a los accidentes cerebrovasculares, la rehabilitación motora suele ser la principal necesidad y para ello cobra vital importancia el tratamiento kinesiológico.
“El papel del kinesiólogo se basa en preparar y educar a la familia para recibir al paciente en un domicilio que debe ser, en la medida de lo posible, adaptado para el paciente. Al comienzo el enfoque de la rehabilitación se basa en el acompañamiento y tratamiento de síntomas como el dolor, ya que la hemiplejía, secuela predominante en el paciente con ACV, le genera, muchas veces, dolores a veces intolerables”, explica la Lic. Cecilia Vázquez, kinesióloga de En Casa, especializada en cuidados paliativos.
Es por ello que tanto profesionales de la salud como los familiares deben saber cuidar el cuerpo de la persona de posiciones viciosas que generan aumento del dolor. Se comienza con el uso de técnicas kinésicas como movilización y estimulación general; para luego preparar músculos y articulaciones para que, en conjunto, ayuden al hemicuerpo que aún se encuentra paralizado y sin respuesta, a moverse y adaptarse a nuevos patrones de movimiento.
A su vez, es muy importante que la familia esté al tanto y consciente tanto del trato con su familiar como con los objetivos propuestos, entendiendo que cada paciente es único y que su tiempo de recuperación también lo es.
“También es relevante que quienes conviven o cuidan de la persona sean educadas sobre el uso de ortesis, dispositivos externos que se colocan para modificar aspectos funcionales del sistema locomotor. Estos ayudan a la persona a reiniciar sus actividades, aprendiendo a usar un cuerpo nuevo, reeducando el mismo para que logre la mayor autonomía posible y, por ende, mejore su calidad de vida. De a poco la persona comienza a sentirse útil e independiente otra vez, logrando de a poco alimentarse por sí mismo y sentarse en la cama sin caerse, por citar solo algunos ejemplos de la vida diaria”, agrega Vázquez.