Escara infectada: cómo identificarla y limpiarla correctamente
Una de las complicaciones más frecuentes y más serias en el manejo de las escaras es la infección. Lo que puede comenzar como una herida controlable puede volverse un problema grave si no se detecta a tiempo. Sin embargo, muchos cuidadores no saben exactamente qué buscar ni qué hacer cuando sospechan que la escara de su familiar está infectada.
En este artículo explicamos cómo distinguir una escara infectada de una que simplemente está en proceso de curación, cómo limpiarla correctamente y cuándo es imprescindible llamar a un profesional.
¿Por qué se infectan las escaras?
Las escaras son heridas abiertas expuestas a un ambiente que naturalmente tiene bacterias: la piel, la ropa de cama, la orina o las heces en caso de incontinencia. En condiciones normales, el sistema inmune controla esa carga bacteriana. Pero en personas mayores, debilitadas o con enfermedades crónicas, esa defensa está comprometida.
Cuando las bacterias superan la capacidad de defensa del organismo y comienzan a multiplicarse dentro de la herida, se produce la infección. Si no se trata, puede progresar desde una infección local hasta una infección sistémica grave como la sepsis, que puede poner en riesgo la vida del paciente.
Por eso, detectar la infección temprano no es opcional: es una prioridad.
Cómo saber si una escara está infectada: señales clave
No toda escara con aspecto desagradable está infectada. Algunas heridas en proceso de curación tienen exudado, tejido amarillento (esfacelo) o un leve olor que puede generar alarma pero que forma parte del proceso normal. La clave está en saber qué señales indican realmente una infección.
Señales de infección local
Estas señales indican que la infección está contenida en la herida y sus alrededores inmediatos:
- Exudado purulento: secreción espesa, opaca, de color amarillo verdoso o grisáceo. Diferente al exudado seroso (transparente o levemente amarillento) que es normal en una herida en cicatrización.
- Mal olor intenso: un olor fétido y persistente que no desaparece después de limpiar la herida es una señal clara de proliferación bacteriana.
- Eritema perilesional: enrojecimiento intenso que se extiende más allá del borde de la herida, frecuentemente con calor y edema en la zona circundante.
- Aumento del dolor: si el paciente refiere más dolor en la zona de la escara, o si una escara que antes no dolía comienza a doler, puede ser señal de infección.
- Herida que no avanza: una escara que lleva más de dos semanas sin mostrar signos de cicatrización, a pesar de los cuidados correctos, puede tener una carga bacteriana que está frenando la curación.
- Tejido de granulación friable: el tejido de granulación sano es rojo brillante y firme. Si está pálido, oscuro o sangra con facilidad al tocarlo, puede indicar infección.
Señales de infección sistémica: requiere llamar al médico de inmediato
Estas señales indican que la infección se extendió más allá de la herida y requieren atención médica urgente:
- Fiebre superior a 38°C sin otra causa aparente
- Escalofríos, confusión o deterioro súbito del estado general del paciente
- Taquicardia o hipotensión
- Enrojecimiento que se extiende rápidamente desde la herida hacia la piel sana (celulitis)
Si aparece alguna de estas señales, no hay que esperar: se debe llamar al médico o llevar al paciente a una guardia. La sepsis de origen en una escara puede progresar muy rápido.
Cómo limpiar una escara infectada, paso a paso
Ante una infección local confirmada o sospechada, la limpieza correcta de la herida es el primer paso del tratamiento, aunque limpiar la herida no reemplaza la evaluación profesional. Si hay sospechas de infección, se debe contactar al equipo de salud. Pero mientras se espera la consulta, estos son los pasos correctos para manejar la herida.
Lo que es necesario tener listo
- Guantes descartables (idealmente estériles)
- Solución salina fisiológica al 0,9% (ampolletas o frasco estéril)
- Jeringa de 20 o 35 ml con aguja o catéter para irrigar
- Gasas estériles
- Apósito indicado por el médico o enfermero
- Bolsa para desechar el material usado
Paso 1: lavado de manos y preparación
Lavar las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos antes de colocar los guantes. Preparar todo el material antes de comenzar para no tener que interrumpir el procedimiento.
Paso 2: retirar el apósito anterior con cuidado
Retirar el apósito sucio con cuidado, desde los bordes hacia el centro, para no arrastrar secreciones sobre la piel sana. Si el apósito está adherido a la herida, humedecer con solución salina antes de retirarlo para evitar arrancar tejido.
Observar el apósito retirado: el tipo, color y cantidad de exudado absorbido es información valiosa para el profesional de salud.
Paso 3: irrigación de la herida
Este es el paso más importante. Cargar la jeringa con solución salina fisiológica y aplicar presión moderada sobre la herida para arrastrar bacterias, residuos y tejido desvitalizado suelto. La presión de irrigación recomendada clínicamente es de entre 4 y 15 PSI, que se logra con una jeringa de 35 ml y un catéter de 19G a unos 2-3 cm de la herida.
No usar:
- Agua oxigenada (destruye el tejido de granulación sano)
- Alcohol (deshidrata y daña los tejidos)
- Povidona yodada concentrada (citotóxica para los fibroblastos)
- Agua de la canilla (no es estéril)
Paso 4: secado de la piel perilesional
Con una gasa estéril, secar suavemente la piel alrededor de la herida con toquecitos. No frotar. El lecho de la herida no debe secarse: mantenerlo húmedo favorece la cicatrización.
Paso 5: aplicar el apósito adecuado para heridas infectadas
En heridas con infección confirmada o sospechada, los apósitos estándar no son suficientes. Los más utilizados en estos casos son:
- Apósitos con plata: la plata tiene propiedades antimicrobianas que reducen la carga bacteriana en el lecho de la herida. Disponibles en formato de espuma, alginato o malla. No deben usarse por períodos prolongados sin supervisión, ya que pueden inhibir también el tejido sano.
- Apósitos con iodo cadexómero: liberan iodo de forma lenta y controlada, con efecto antimicrobiano y capacidad de absorber exudado. Útiles en heridas con moderada a alta cantidad de secreción.
- Apósitos de carbón activado: indicados cuando el olor es un problema importante. Absorben las moléculas odoríferas y reducen el mal olor significativamente.
- Alginatos de calcio: para heridas con alto exudado, tienen alta capacidad de absorción y forman un gel al contacto con la secreción que mantiene el lecho húmedo.
La elección del apósito debe hacerla el enfermero o médico según las características específicas de la herida. No cambiar el tipo de apósito sin consultar.
Paso 6: frecuencia de cambio
En heridas infectadas, el apósito debe cambiarse con mayor frecuencia que en heridas limpias: generalmente cada 24 a 48 horas, o antes si está saturado. El profesional de salud indicará la frecuencia exacta según el tipo de apósito y la evolución de la herida.
Tratamiento sistémico: ¿cuándo se usan antibióticos?
Una pregunta frecuente de los cuidadores es si la escara infectada necesita antibióticos. La respuesta depende del tipo y extensión de la infección.
Los antibióticos tópicos (cremas o ungüentos con antibiótico) en general no se recomiendan para escaras infectadas porque favorecen la resistencia bacteriana y su penetración en el tejido profundo es limitada.
Los antibióticos sistémicos (orales o intravenosos) están indicados cuando hay:
- Signos de infección sistémica (fiebre, escalofríos, deterioro general)
- Celulitis perilesional extensa
- Osteomielitis (infección del hueso subyacente)
- Bacteriemia confirmada por hemocultivo
La elección del antibiótico, la dosis y la duración del tratamiento deben ser definidas por el médico, idealmente con un cultivo de la herida que identifique el microorganismo responsable y su sensibilidad.
El desbridamiento en escaras infectadas
Cuando la herida tiene tejido necrótico (negro, marrón o amarillo adherido que no se retira con la irrigación), ese tejido actúa como un medio de cultivo para las bacterias y frena la cicatrización. En estos casos, el desbridamiento es parte fundamental del tratamiento.
Existen varios métodos:
- Autolítico: usando apósitos que mantienen la herida húmeda y permiten que las propias enzimas del organismo disuelvan el tejido muerto. Es el método más suave pero también el más lento.
- Enzimático: aplicando productos con colagenasa u otras enzimas que digieren selectivamente el tejido necrótico. Requiere prescripción médica.
- Mecánico: irrigación a presión o uso de gasas húmedas que al retirarlas arrastran el tejido desvitalizado. Es el menos selectivo y puede dañar tejido sano.
- Quirúrgico: el médico retira el tejido necrótico con bisturí o tijera. Es el más rápido y efectivo, pero requiere un profesional entrenado.
El cuidador no debe intentar realizar desbridamiento en el hogar sin indicación y supervisión profesional.
Preguntas frecuentes sobre escara infectada